La vida es un proceso. Siempre estamos en camino y acumulamos nuevos saberes a medida que interactuamos con la realidad. La comunicación, es ese mismo proceso en el que los demás, las circunstancias que los contienen, nuestros propios aprendizajes o nosotros mismos en cada uno de los momentos, forman parte de un todo.
La manera de relacionarnos habitualmente, tiende a fragmentar estos procesos, momentos personales, situaciones, circunstancias y hacemos "totalidades" y convertimos en "puntos de llegada" situaciones y momentos de un proceso.
Las prisas y la necesidad de cumplir metas, nos alejan un poco de este aprendizaje en el que cada persona tiene, además, su propio proceso. Cada uno de nosotros es unico e irrepetible, como lo son las circunstancias de cada día y de cada momento. No existen dos iguales y parecidas circunstancias se dan en momentos personales diferentes.
El descubrimiento de esta dimensión de la vida, conlleva una mayor profundidad y compromiso con la propia vida, permite contemplar y gozar los momentos, no como absolutos, sino como parte de un todo. A eso le llamo ejercer la libertad. Por lo tanto uno de los llamados urgentes a poder vivir de manera auténtica la propia libertad es reconocer que estamos en proceso.
Quisiera compartir con otros sobre esta idea a modo de borrador compartida con todos. Un abrazo, elisabet


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